Había una vez un forastero, que caminaba con el corazón abierto, para recibir toda la bondad que los seres humanos le pudieran dar por lo cual él, daría el doble. Como única carga llevaba una cantidad enorme de recuerdos, que no le pesaban, sólo lo hacían feliz. Pedía pan, agua y un lugar donde pasar la noche, a cambio ayudaba a su manera.
De lejos vio la humilde casa, la luz de una lámpara parpadeaba en la ventana, ya acercándose vio un maderamen y pensó que en la mañana lo acomodaría. Llegó a la puerta, un pequeño perro hacía piruetas saltando en el aire y ladraba feliz como si lo conociera de siempre. Golpeó.
Un niño de escasos cinco años abrió, se lo veía nervioso.
-¿Qué desea señor?
-Sólo un poco de pan y agua.
-Lamentablemente no puedo ayudarlo, mi madre está muy enferma.
-¿Qué le pasa?
-Tiene muy hinchado el vientre y grita con todas sus fuerzas, me da mucho miedo.
-¿Estás sólo?
-Sí.
-¿Puedo verla?
-¡Sí! ¿Usted podría ayudarla?
-¡Seguro! –dijo el hombre.
-¿Cómo se llama señor?
-Llámame “forastero” ¿y tú?
-José.
Entraron a la casa, el niño dijo:
-Mamá, aquí hay un hombre, que te puede ayudar.
La mujer a duras penas pudo incorporarse sobre sus codos y dijo:
-¡No hijo, no hay nadie ahí! ¡Termina con tus fantasías! ¡Ven ayúdame, empuja mi estómago nuevamente, pero con todas tus fuerzas! ¡Por favor!
El niño miró al forastero y dijo:
-¿Me ayudas?
-¡Por supuesto! –dijo el hombre.
-¡José! ¿Con quién hablas? ¡Ven! –y los dos comenzaron a empujar el vientre de la mujer. De repente se hizo la luz en la habitación, la vida surgió de entre las sus piernas, el llanto del bebé inundó el pobre silencio de la casa. José se abrazó al forastero y le dijo gracias al oído, luego fue junto a su madre.
El hombre sintió que debía irse; tomó su bolsa de recuerdos agregó este hermoso momento y se fue. El niño lo siguió con la mirada hasta que desapareció atravesando la puerta. Mientras con sus pequeños brazos abrazaba a su madre y a su hermanito, dijo:
-Mamá, ¿crees en los ángeles?
-Sí hijo, ¿por qué?
-Por que hoy conocí uno.
El forastero pasó por el maderamen y lo acomodó con una mirada.
vivi se desvela: En nuestro camino podremos encontrar muchos forasteros dispuestos a cambiarnos la vida, en el amor y la amistad (el combustible que necesitamos para seguir adelante) sólo tenemos que estar dispuestos a abrirles las puertas de nuestra alma.
lunes, 3 de septiembre de 2007
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18 comentarios:
Ahora no sé como llamarte si "alma desnuda" o "forastera".
Bonito lo de la carga de recuerdos, pienso que también se pueden dejar puñitos de ellos en el camino, para sorprender a otros...
Otra sería caminar por el azar el mismo camino, y sorprenderse uno...
que lindo este relato!!!está lleno de esperanza y es un canto a la amistad.te quiero mucho.
hola
que lindo lo que escribiste tan lleno de sentimientos tan reales
un beso y flores para ti
Que bonito texto. Um cantico de amor e amizade.
Hoje mesmo eu tive a prova de que anjos existem.Acordei chorando, me vou deitar muito feliz.
Bjs
Que relato mas bonito...me conmovio..
Un besito.Mar
ev: "Llámame forastera" dice el el cuento, yo te digo "llámame como quieras, pero llámame cuando me necesites"
Un besito
la otra parte de mi: Gracias mi forastera!!!
Yo te quiero más!
Un beso
sensaciones: Gracias!! y quiero que sepas que las flores me encantan!!
Un beso
Elvira: Claro que existen!!Creo que en la vida podemos encontrar muchos forasteros que nos pueden hacer muy feliz!!
Besos
mar: Gracias por tu visita!!
Te mando un besito.
ev: "Llámame forastera" dice el el cuento, yo te digo "llámame como quieras, pero llámame cuando me necesites"
Un besito
la otra parte de mi: Gracias mi forastera!!!
Yo te quiero más!
Un beso
sensaciones: Gracias!! y quiero que sepas que las flores me encantan!!
Un beso
Elvira: Claro que existen!!Creo que en la vida podemos encontrar muchos forasteros que nos pueden hacer muy feliz!!
Besos
mar: Gracias por tu visita!!
Te mando un besito.
me gustó mucho leerte así :)
alex: viste que puedo?
te mando un besito
Hola linda chiquilla, cuando vivimos situaciones como esas, y CONFIAMOS, el corazón se llena de gozo, nuestro espíritu busca la forma de salir de sí y manifestarse.
Somos aún temerosos, y es porque vivimos desde la duda, la carencia de todo tipo, no sólo económica,la afectiva, recreativa, en fin... si nos permitíeramos "confiar" en ese forasteros, que aveces somos nosotros mismo, la vida sería distinta... y aun estamos a tiempo!
Linda palabras dejaste en mi blog,
bendiciones Eva..
en armonía y paz
Ali
Ali: Me gustó mucho eso de que el forastero podemos ser nosotros mismos, lo escribí pensando que el forastero siempre estaba afuera de nosotros, pero puede estar dentro nuestro solo temenos que descubrirlo, y creo que sin ponele nombre, ya hay algo dentro mio que me está proponiendo un cambio. Gracias por tu comentario.
Me encantó!!
Un beso
Dios amiga.. las causalidades!.. sabes que me escribió una pesona qu eno conozco, bloguera, diciéndome que puso el nombre de su amiga, recien fallecida, en Google y aparecí yo...con el ARte devivir para Bien morir! plopppp!!! ---
Ah y que bueno que te hicieron sentido mis palabras en tu blog... y bella reflexion!!
Besos
Ali
El dia de mi cumpleaños es la festividad de la Esperanza...a veces me siento como el forastero
Saludos.
Qué lindo sentirse forastero!!! me encantó cuando ev me llamó así. Hay muchos forasteros y forasteras que llegaron a mi vida pero tambien me gusta serlo.
Quizás algun día nos encontramos vagando por ahí,
un gran saludo, amigo!!
Buen relato. La idea sería ser un forastero que, a su vez, está dispuesto a recibir a otros forasteros con las puertas abiertas.
Porqué no!! muy bueno eso de dar y recibir, todo es un ida y vuelta.
Un saludo
ali: las casualidades no existen, por algo apareciste en mi blog.
Gracias por estar!!!
Un beso
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