En la oscuridad de la plaza, se ocultan las parejas bajo la música de la droga y el sexo. Juegos sucios, violaciones, risas, sube y baja, toda la mugre humana en ese lugar morboso, sin alma, con lluvia, sin chicos, sin madres, con ratas y borrachos en el tobogán de la vida.
Basura, muerte…
Llegó la mañana, la calesita, los globos, las palomas… ya es pasado la oscuridad de ayer. La vida sigue, cae en la zanja de los recuerdos, del olvido y se deshace en el ácido tiempo.
En este barrio gris, el olor a muerte y sexo con los colores de las golosinas y los globos se confunden en un juego diabólico donde las ratas comen migas y las palomas basura.
Plaza condenada a las vueltas en bicicletas que buscan la suerte de una sortija para escapar de la próxima oscuridad.
jueves, 31 de mayo de 2007
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